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Las relaciones con otros y nuestra salud

Fuente: Temas de Salud, National Institutes of Health (USA)

Abrazos, besos y conversaciones afectuosas. Estos son ingredientes fundamentales de nuestras relaciones cercanas. Los científicos están descubriendo que nuestros vínculos con los demás pueden tener efectos importantes en nuestra salud. Ya sea con parejas románticas, familiares, amigos, vecinos u otros, las conexiones sociales pueden influir en nuestra biología y nuestro bienestar.

La evidencia de investigaciones muy diversas sugiere que tener lazos sociales fuertes se relaciona con una vida más larga. En cambio, la soledad y el aislamiento social se relacionan con problemas de salud, depresión y mayor riesgo de muerte temprana.

Según algunos estudios, tener relaciones sociales de distinto tipo podría ayudar a reducir el estrés y los riesgos relacionados con el corazón. Estas conexiones podrían mejorar su habilidad para combatir los gérmenes o ayudarle a tener una mejor actitud ante la vida.

El contacto físico, desde tomarse de la mano hasta el sexo, puede liberar hormonas y sustancias químicas en el cerebro que no solo nos hacen sentir muy bien, sino que también tienen otros beneficios biológicos.

Abrazos, besos y conversaciones afectuosas. Estos son ingredientes fundamentales de nuestras relaciones cercanas. Los científicos están descubriendo que nuestros vínculos con los demás pueden tener efectos importantes en nuestra salud. Ya sea con parejas románticas, familiares, amigos, vecinos u otros, las conexiones sociales pueden influir en nuestra biología y nuestro bienestar.

El matrimonio es uno de los vínculos sociales más estudiados. «Para muchas personas, el matrimonio es su relación más importante. Y la evidencia de que, en general, el matrimonio es bueno para la salud es muy abundante», dice la Dra. Janice Kiecolt-Glaser, experta en salud y relaciones de la Universidad Estatal de Ohio. «Pero si la relación no va bien, puede tener consecuencias significativas en la salud».

Las parejas casadas tienden a vivir más y a tener una mejor salud cardíaca que las parejas no casadas. Los estudios han demostrado que cuando un cónyuge mejora sus conductas relacionadas con la salud — como hacer ejercicio, beber o fumar menos, o darse una vacuna contra la gripe — , es probable que el otro cónyuge haga lo mismo.

Cuando los matrimonios están llenos de conflicto, sin embargo, esos beneficios para la salud podrían reducirse. En estudios financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, Kiecolt-Glaser y sus colegas descubrieron que la forma en se comportan las parejas durante un conflicto puede afectar la cicatrización de las heridas y los niveles de las hormonas del estrés en la sangre. En un estudio en el que participaron más de 40 parejas casadas, los investigadores midieron los cambios en la química corporal durante un período de 24 horas tanto antes como después de que los cónyuges discutieron sobre un conflicto. Los temas de discusión incluían dinero, suegros y comunicación.

Se observó que las parejas que eran más hostiles entre sí presentaban cambios mucho más negativos, incluidos aumentos importantes en las hormonas del estrés y en las moléculas relacionadas con la inflamación. «En los matrimonios que funcionan mejor, las parejas pueden reconocer que están en desacuerdo o encontrar humor en la situación, pero no recurren al sarcasmo o ponen los ojos en blanco cuando el otro está hablando», dice Kiecolt-Glaser. En un estudio relacionado, las heridas sanaban mucho más lento en las parejas que se trataban peor que en las que eran más amables y suaves durante las discusiones difíciles.

Las parejas con el doble problema de matrimonios hostiles y depresión también podrían correr riesgo de tener problemas de peso. Luego de comer una comida rica en grasas y discutir sobre un tema difícil, estas parejas complicadas tienden a quemar menos calorías que otras parejas menos hostiles. «El metabolismo de estas parejas era más lento, lo que podría explicar el aumento de peso a lo largo del tiempo», dice Kiecolt-Glaser. En comparación con las parejas más amables, los cónyuges estresados tenían signos de mayor almacenamiento de grasa y otros factores de riesgo de enfermedades cardíacas.

La calidad del matrimonio — comprensivo u hostil — podría ser especialmente importante para la salud de las parejas mayores. El Dr. Hui Lui de la Universidad Estatal de Michigan estudió los datos sobre la salud y la sexualidad de más de 2.200 parejas mayores de entre 57 y 85 años.

Descubrió que un matrimonio bueno se relaciona con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, mientras que un mal matrimonio se relaciona con un riesgo mayor, en especial en las mujeres.

«La asociación entre la calidad del matrimonio y la salud cardíaca se vuelve más fuerte en las edades más avanzadas», dice Liu.

Liu y sus colegas también están observando la relación entre la sexualidad en los últimos años de la adultez y la salud, incluido si el sexo en las personas muy mayores es beneficioso o riesgoso para la salud del corazón. 

«Algunas personas asumen que el sexo no es importante en las edades más avanzadas, por lo que esas edades con frecuencia se pasan por alto en los estudios relacionados con el sexo», dice Liu. «Pero nuestros estudios sugieren que para muchas personas mayores, la calidad del sexo y la vida sexual son importantes para la calidad de vida general».

En un análisis reciente, Liu y sus colaboradores descubrieron que las mujeres mayores que tenían una vida sexual satisfactoria tenían menos riesgo de tener presión arterial alta 5 años más tarde. Pero los investigadores también descubrieron que ara algunos hombres mayores, de entre 57 y 85 años, el riesgo de tener determinados problemas relacionados con el corazón luego de 5 años aumentaba si informaban tener relaciones sexuales frecuentes (al menos una vez por semana) o extremadamente satisfactorias. Las razones de este aumento en el riesgo no son claras y todavía se están estudiando. Los expertos sugieren que los hombres y las mujeres mayores hablen con su médico sobre sus inquietudes respecto a temas sexuales o riesgos potenciales para la salud.

Otros tipos de relaciones también son importantes. Estas pueden incluir amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo, clubes y grupos religiosos. Estudios han demostrado que las personas que tienen lazos sociales más amplios y diversos tienden a vivir más. También tienden a tener mejor salud física y mental que las personas con menos relaciones. El apoyo social podría brindar protección especial en los momentos difíciles.

Las relaciones sociales pueden tener efectos mixtos en nuestra salud. Pero en general, las investigaciones sugieren que los beneficios de las interacciones con otros superan cualquier riesgo. «En general, es saludable para las personas tratar de pertenecer a diferentes grupos, ser voluntarios de diferentes maneras y participar en actividades de la iglesia o barriales», dice Cohen. «Es claro que involucrarse con otras personas en diferentes situaciones puede tener un efecto muy potente y muy positivo en la salud».

Las relaciones con otros y nuestra salud

Fuente: Temas de Salud, National Institutes of Health (USA)

Abrazos, besos y conversaciones afectuosas. Estos son ingredientes fundamentales de nuestras relaciones cercanas. Los científicos están descubriendo que nuestros vínculos con los demás pueden tener efectos importantes en nuestra salud. Ya sea con parejas románticas, familiares, amigos, vecinos u otros, las conexiones sociales pueden influir en nuestra biología y nuestro bienestar.

La evidencia de investigaciones muy diversas sugiere que tener lazos sociales fuertes se relaciona con una vida más larga. En cambio, la soledad y el aislamiento social se relacionan con problemas de salud, depresión y mayor riesgo de muerte temprana.

Según algunos estudios, tener relaciones sociales de distinto tipo podría ayudar a reducir el estrés y los riesgos relacionados con el corazón. Estas conexiones podrían mejorar su habilidad para combatir los gérmenes o ayudarle a tener una mejor actitud ante la vida.

El contacto físico, desde tomarse de la mano hasta el sexo, puede liberar hormonas y sustancias químicas en el cerebro que no solo nos hacen sentir muy bien, sino que también tienen otros beneficios biológicos.

Abrazos, besos y conversaciones afectuosas. Estos son ingredientes fundamentales de nuestras relaciones cercanas. Los científicos están descubriendo que nuestros vínculos con los demás pueden tener efectos importantes en nuestra salud. Ya sea con parejas románticas, familiares, amigos, vecinos u otros, las conexiones sociales pueden influir en nuestra biología y nuestro bienestar.

El matrimonio es uno de los vínculos sociales más estudiados. «Para muchas personas, el matrimonio es su relación más importante. Y la evidencia de que, en general, el matrimonio es bueno para la salud es muy abundante», dice la Dra. Janice Kiecolt-Glaser, experta en salud y relaciones de la Universidad Estatal de Ohio. «Pero si la relación no va bien, puede tener consecuencias significativas en la salud».

Las parejas casadas tienden a vivir más y a tener una mejor salud cardíaca que las parejas no casadas. Los estudios han demostrado que cuando un cónyuge mejora sus conductas relacionadas con la salud — como hacer ejercicio, beber o fumar menos, o darse una vacuna contra la gripe — , es probable que el otro cónyuge haga lo mismo.

Cuando los matrimonios están llenos de conflicto, sin embargo, esos beneficios para la salud podrían reducirse. En estudios financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, Kiecolt-Glaser y sus colegas descubrieron que la forma en se comportan las parejas durante un conflicto puede afectar la cicatrización de las heridas y los niveles de las hormonas del estrés en la sangre. En un estudio en el que participaron más de 40 parejas casadas, los investigadores midieron los cambios en la química corporal durante un período de 24 horas tanto antes como después de que los cónyuges discutieron sobre un conflicto. Los temas de discusión incluían dinero, suegros y comunicación.

Se observó que las parejas que eran más hostiles entre sí presentaban cambios mucho más negativos, incluidos aumentos importantes en las hormonas del estrés y en las moléculas relacionadas con la inflamación. «En los matrimonios que funcionan mejor, las parejas pueden reconocer que están en desacuerdo o encontrar humor en la situación, pero no recurren al sarcasmo o ponen los ojos en blanco cuando el otro está hablando», dice Kiecolt-Glaser. En un estudio relacionado, las heridas sanaban mucho más lento en las parejas que se trataban peor que en las que eran más amables y suaves durante las discusiones difíciles.

Las parejas con el doble problema de matrimonios hostiles y depresión también podrían correr riesgo de tener problemas de peso. Luego de comer una comida rica en grasas y discutir sobre un tema difícil, estas parejas complicadas tienden a quemar menos calorías que otras parejas menos hostiles. «El metabolismo de estas parejas era más lento, lo que podría explicar el aumento de peso a lo largo del tiempo», dice Kiecolt-Glaser. En comparación con las parejas más amables, los cónyuges estresados tenían signos de mayor almacenamiento de grasa y otros factores de riesgo de enfermedades cardíacas.

La calidad del matrimonio — comprensivo u hostil — podría ser especialmente importante para la salud de las parejas mayores. El Dr. Hui Lui de la Universidad Estatal de Michigan estudió los datos sobre la salud y la sexualidad de más de 2.200 parejas mayores de entre 57 y 85 años.

Descubrió que un matrimonio bueno se relaciona con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, mientras que un mal matrimonio se relaciona con un riesgo mayor, en especial en las mujeres.

«La asociación entre la calidad del matrimonio y la salud cardíaca se vuelve más fuerte en las edades más avanzadas», dice Liu.

Liu y sus colegas también están observando la relación entre la sexualidad en los últimos años de la adultez y la salud, incluido si el sexo en las personas muy mayores es beneficioso o riesgoso para la salud del corazón. 

«Algunas personas asumen que el sexo no es importante en las edades más avanzadas, por lo que esas edades con frecuencia se pasan por alto en los estudios relacionados con el sexo», dice Liu. «Pero nuestros estudios sugieren que para muchas personas mayores, la calidad del sexo y la vida sexual son importantes para la calidad de vida general».

En un análisis reciente, Liu y sus colaboradores descubrieron que las mujeres mayores que tenían una vida sexual satisfactoria tenían menos riesgo de tener presión arterial alta 5 años más tarde. Pero los investigadores también descubrieron que ara algunos hombres mayores, de entre 57 y 85 años, el riesgo de tener determinados problemas relacionados con el corazón luego de 5 años aumentaba si informaban tener relaciones sexuales frecuentes (al menos una vez por semana) o extremadamente satisfactorias. Las razones de este aumento en el riesgo no son claras y todavía se están estudiando. Los expertos sugieren que los hombres y las mujeres mayores hablen con su médico sobre sus inquietudes respecto a temas sexuales o riesgos potenciales para la salud.

Otros tipos de relaciones también son importantes. Estas pueden incluir amigos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo, clubes y grupos religiosos. Estudios han demostrado que las personas que tienen lazos sociales más amplios y diversos tienden a vivir más. También tienden a tener mejor salud física y mental que las personas con menos relaciones. El apoyo social podría brindar protección especial en los momentos difíciles.

Las relaciones sociales pueden tener efectos mixtos en nuestra salud. Pero en general, las investigaciones sugieren que los beneficios de las interacciones con otros superan cualquier riesgo. «En general, es saludable para las personas tratar de pertenecer a diferentes grupos, ser voluntarios de diferentes maneras y participar en actividades de la iglesia o barriales», dice Cohen. «Es claro que involucrarse con otras personas en diferentes situaciones puede tener un efecto muy potente y muy positivo en la salud».